Cuestiones de violencia en los jóvenes

En estos tiempos de naturalización de la violencia, quiero concentrarme  especialmente en las actitudes que se les atribuyen  al género femenino y particularmente en la actitud de la juventud ante acontecimientos de la actualidad.
La violencia de género es un tipo de violencia física o psicológica que es ejercida contra una persona o un grupo de personas . Esta es estructural e instrumental, busca imponer y dominar al ajeno, muy alejada de la producida por un trastorno mental transitorio.
Se encuentran en la juventud casos generalmente a través de relaciones con afectos tóxicos, amores verdaderos y aquellos que son pasajeros.
Aunque estas son situaciones que suelen darse en la vida cotidiana de los jóvenes, existen también aquellas en donde anteriormente no ha existido comunicación. Estas se dan cuando se comparte un espacio público, un momento en lugares tales como un boliche, una reunión o una fiesta.
Las anteriormente mencionadas son por instantes las ocasiones en donde algunos individuos no logran formar un vínculo, producen un efecto de rechazo y se genera  como consecuencia de esto, violencia. Por eso es crucial que esto no se produzca y se conlleve a una aprobación con consentimiento  verdadero.
La palabra “NO” o las actitudes de omisión para quienes son alejados producen  rudeza verbal y en los casos más extremos, acoso, humillación y daños físicos.
A pesar de que estas actitudes son mayormente situaciones naturalizadas (refiriéndome a los errores comunicativos y de contacto) o no son tomadas en cuenta en el momento en el que ocurren por quienes deberían prestarles atención (seguridad o quien este a la disposición en el lugar e instante), no significa que no se produzca una repercusión con consecuencias psicológicas en las mujeres.
Consecuencias psicológicas de violencia de género:
• Baja autoestima
• Problemas de identidad y autoimagen distorsionada
• Miedo
• Aislamiento social
• Indignación e irritación con los hombres
(Información brindada por Julia Ulliaque Moll, Psicóloga Forense y Sanitaria)
Siento que de cierto modo la educación (familiar y escolar junto con organismos sociales) se deben encargar de enseñar a descargar la rabia de forma no violenta junto con los limites que esto implica, hay que iniciar practicas para que se desarrolle el autocontrol, controlar las actitudes en redes sociales y redireccionar la frustración hacia la productividad.
Finalizando, parte de la sociedad  debería hacer una autocritica acerca de las actitudes que cada uno posee en las relaciones sociales y esto es en mi forma de analizar este tema muy importante. Se debe acabar con el tradicionalismo social y las actitudes conservadoras de aquellos que no dejan que el genero femenino tenga su merecido lugar en esta sociedad. Ellas están en igual de condiciones desde hace muchos años y siempre se debería haber sido equitativo.
Cada uno se debe plantear de que manera está reaccionando, cómo actúan sus pares y aquellos que forman parte del circulo de relación más cercano.
La juventud debe estar en plena coordinación con todo aquello en el que se busque la equidad como objetivo pleno, ya que es el momento indicado para que todos contribuyan en este movimiento social con el respeto que se merece. ¿Por qué? Este mismo viene siendo necesario hace muchos años, debido al masivo machismo producido por un sector de la sociedad en donde la furia y la agresión llevan a la violencia de género, la dura tradición cultural, las ideologías moderadas, la falta de justicia, el avance social que se genera con un progreso constante y la igualdad de derechos que ya en otros lugares del mundo cooperan a regular las acciones humanas. Además todo esto es fundamental que se aborde desde la educación temprana ya que muchos de los adolescentes o niños que ven tratar mal a sus madres, por aprendizaje representante, tienen muchas más probabilidades de reincidir en esta terrible conducta.
Por último, la intención de este articulo es concientizar y generar una crítica activa en cada uno mencionando la equidad y respeto que cada uno de los géneros se merece en esta sociedad.
Por: Matías Miguel