“Prospiti” Mieres donó elementos y recuerdos personales a clubes

En un acto de generosidad hacia su trayectoria deportiva, Faustino “Prospiti” Mieres anunció que entregará todo su acervo personal, que incluye elementos personales, objetos deportivos y distinciones, a clubes de Saladillo y vecinos con los que ha compartido momentos de su historia, principalmente en el futbol.
En una conferencia de prensa, Mieres acompañado por la escritora Marina Maison, quien escribió su biografía, realizaron este anuncio junto con autoridades municipales y concejales.
Nicolás Tosca, subsecretario de Deportes, dijo que esta iniciativa es una manera de reconocer su trayectoria y toda la labor que ha hecho en nuestra ciudad, entre las cuales destaca ser el fundador del Club Oro Verde, institución que hoy gestionada por los vecinos del barrio Falucho han obtenido la titularidad del terreno donde hoy se encuentra el estadio que lleva el nombre de “Prospiti”.
A través de Maison, quien gestionó esta propuesta, una gran cantidad de recuerdos atesorados por Mieres pasarán a manos de las instituciones que lo han tenido en sus filas, como los clubes Defensores de Del Carril, Toledo, Jacobo Urso, La Campana, Pampero de Polvaredas y el Bochín Club, pero también a vecinos con quienes compartió momentos en el deporte.
Asimismo el concejal Vladimir Wuiovich recibió un cuadro de recuerdo de un torneo jugado junto a “Prospiti” en su juventud, y la secretaria de Gobierno Viviana Rodríguez un ejemplar del libro biográfico de Mieres por haber gestionado apoyo para su edición. Otros vecinos recibirán piezas de este acervo, y también El Estadio Bar al cual se le obsequió un libro para que tengan en consulta a la gente que frecuenta el bar y una medalla.
“Acá está toda la trayectoria de Prospiti, hay piezas que son muy importantes. Esto es toda la trayectoria de él, e inclusive hay cosas que él usaba para los entrenamientos como la pizarra para ubicar a los jugadores. Todo lo que él usaba está todo muy bien conservado”, destacó Maison.
Tambien hay otros elementos como tarjetas de árbitro, plaquetas que le entregaron en reconocimiento, indumentaria y medallas.
“Le agradezco infinitamente todo lo que se ha ocupado en hacer este homenaje hacia mi persona. Todo lo que hice con los chicos, lo hice por amor al deporte y por amor a los chicos. Porque posiblemente, como siempre digo, yo hubiese sido un buen jugador de fútbol si hubiese tenido un apoyo o algo de los clubes”, manifestó Mieres.
Oriundo de Misiones y siendo un amante del deporte, “Prospiti” fue el primero en muchos sentidos. Cuando se radicó en Saladillo fue el primero en crear una escuelita de fútbol junto a chicos de 6° Año de la Escuela N°18, y también fue pionero en fomentar el fútbol femenino que en su momento no fue valorado como lo es ahora.
“Yo trabajaba en una estación en servicio de YPF. Y un día los chicos de la Escuela N°18 querían participar en el Campeonato Evita, y me invitaron que yo quería dirigirlo. Empecé con ellos. Una vez que empezamos a jugar, tuvimos suerte. Nos fue muy bien en la clasificación. Y después le digo a los chicos, ¿y si seguimos? Y así empezamos ahí en el barrio de la estación de Ferrocarril”, recordó.
La nieta de Mieres, Brisa Gigliani, afirmó que para ella su abuelo es un enorme motivo de orgullo y es una inspiración. “Lo admiro un montón. Yo no juego al fútbol, mi hermana mayor si y llegó a jugar en Primera. Todos nacimos con la pelota en los pies y sabemos lo que es un partido de fútbol. Es admirable ver las muchas cosas que ha hecho”, afirmó.
Por su parte el concejal Wuiovich agradeció a “Prospiti” por la iniciativa de desprenderse de cuestiones que son muy fuertes desde el punto de vista sentimental y que simbolizan un repaso por su vida y su acompañamiento al deporte.
“Tener esta actitud de desprendimiento, de estos valores tan fuertes, me parece que habla muy bien de la actitud de Prospi”.
En lo personal, recordó que en su infancia Mieres organizaba torneos de penales a beneficio de Oro Verde, en ese momento en un terreno baldío cerca de la Gomería de Jaime, dos o tres veces por semana. Eran torneos de mayores y, cada tanto, hacía un torneo de chicos.
“Yo venía a acompañar a mi hermano del campo, él ganó varios de esos torneos de penales, atajando y pateando. Yo gané el torneo de chicos, en ese momento. Prospi no me conocía, pero lo conocía a mi hermano, y le dijo “Che, patea bien. ¿No querrá venir a hacer una prueba?” En ese momento tenía 12 años”, recordó el edil.

Compartir en redes