Arsénico en el agua | Investigador del CONICET se reunió con autoridades locales
El doctor en bioquímica, investigador del CONICET y titular de la cátedra de Toxicología de la UNLP, Guido Mastantonio, visitó Saladillo invitado por la municipalidad con el fin de reunirse con autoridades locales para brindar su opinión y experiencia en torno a la problemática surgida por la presencia de arsénico en el agua corriente.
En conferencia de prensa el secretario de Obras Públicas, Guillermo Candia, comentó que lo han convocado a fin de tener una opinión objetiva y que nos pueda transmitir desde su experiencia y de sus estudios científicos, algo que pueda aportar para compartir el conocimiento y sobre todo pensando en futuras soluciones o mejoras que pueden emprenderse respecto al agua potable en nuestra ciudad.
El doctor, por su parte, remarcó que este es un problema que es conocido desde mucho tiempo, debido a que la problemática del arsénico en el agua potable se conoce desde el principio del siglo XX, además de los efectos en la salud, con mucho impacto sobre todo en otras provincias como Chaco y Córdoba.
“En Buenos Aires tenemos niveles relevantes de arsénico y es importante poder conocer qué significado tienen los niveles que tenemos acá en la provincia, en las distintas localidades, qué alternativas hay para remediar y qué importancia y/o relevancia relativa puede tener respecto de otros problemas de salud”, señaló.
Respecto a los niveles de arsénico, la Organización Mundial de la Salud establece guías a nivel planetario y el Código Alimentario Argentino es la representación de la normativa argentina, y que en esos criterios es necesario considerar situaciones de más gravedad, de menos gravedad e intermedias y la legislación local tiene que prestar atención específicamente a lo que sucede en la Argentina.
Concretamente, detalló Mastantonio, el límite respecto de arsénico marcado por normativa en el Código Alimentario Argentino se establece hasta 50 partes por millón, o sea 0,05.
Por otro lado, sobre el mapa que días atrás circuló en las redes con municipios en color rojo, amarillo o verde elaborado por el IPA, dijo que tiene sus reservas sobre el mismo y que “nosotros disponemos de mapas del riesgo de la exposición arsénico en la Provincia con bases más robustas. Yo me basaría más bien en ellos, no en el ITPA. Al muestreo del ITPA hay que hacer bastante consideraciones para considerarlo válido”.
Justamente, en esos mapas hablan de riesgos de la exposición arsénico en cuatro regiones de la Provincia de Buenos Aires. Muy claramente, y en realidad, para valores menores, en cerca del 87% de la provincia.
“Las dudas sirven para poder corregir en la medida que sea necesario. Si esa agua de la canilla tiene informes de potabilidad válidos, en principio, esa agua es apta para consumo humano”, remarcó.
Mastantonio indicó además que el problema más grave de la exposición al arsénico en general no se da en las ciudades medianas o grandes, sino en pequeñas localidades, en parajes o en población rural dispersa, y que existen experiencias de universidades nacionales, del INTA, del INTI, que han desplegado distintas alternativas para esas escalas de población.
“En general, en pequeños parajes o en zonas más rurales, las perforaciones tienen menos profundidad, por ejemplo, que es en donde el arsénico está en mayores concentraciones”, explicó el doctor.
Más allá de la presencia histórica de arsénico en el agua en la provincia, Mastantonio afirmó que los agrotóxicos en zonas de producción intensiva es una variable independiente en este caso, pero una más al fin y al cabo que tiene que ver con las condiciones sanitarias de los entornos.

